Los complementos dietéticos de aceite de pescado NO tienen efectos beneficiosos para el corazón.


No lo digo yo. Lo afirma una importante organización científica, después de un largo estudio en miles de personas.

Ya hace años que nos vienen repitiendo que hay que tomar suplementos de aceite de pescado, para obtener los beneficios para la salud de los omega 3. Está claro que los ácidos grasos omega 3 benefician en varios aspectos a nuestra salud, especialmente la cardiovascular. Pero... ¿es el aceite de pescado una buena fuente de ellos?

La gente siguió el consejo a pies juntillas, y quien más y quien menos, se tomaba religiosamente sus cápsulas diariamente. Sin embargo, según un NUEVO e importante estudio, los beneficios del aceite de pescado han sido enormemente SOBREVALORADOS. La organización que ha publicado el estudio, Cochrane, tiene una reputación intachable, y es reconocida en todo el mundo por su objetividad.

En el estudio, los científicos examinaron ensayos en más de 100.000 personas, durante un período de 10 años, y NO ENCONTRARON pruebas significativas de que dichos suplementos prevengan la enfermedad cardíaca.

De hecho, la conclusión a la que llegaron es que la posibilidad de que los suplementos de aceite de pescado omega 3 produzcan algún beneficio significativo es tan pequeña como 1 en 10.000.

"NO VEO EFECTOS PROTECTORES"

El autor principal de Cochrane, el Dr. Lee Hooper, de la Universidad de East Anglia, dijo: "Podemos confiar en los hallazgos de este estudio, que van en contra de la creencia popular de que los suplementos de omega 3 de cadena larga protegen el corazón. Esta gran revisión sistemática incluyó información de muchos miles de personas durante largos períodos. A pesar de toda esta información, no vemos efectos protectores".

"El estudio - continúa el Dr Hooper - proporciona buena evidencia de que tomar suplementos de omega-3 de cadena larga (de aceite de pescado, EPA o DHA) no beneficia la salud cardíaca ni reduce nuestro riesgo de apoplejía o muerte por ninguna causa. Los estudios más confiables mostraron consistentemente poco o ningún efecto de grasas omega 3 de cadena larga en la salud cardiovascular ".

¿Qué debemos pensar ahora? ¿Que como siempre, los intereses comerciales se han aprovechado de una moda? ¿Comenzada por quién? En este caso, la cosa viene de lejos. De hecho, el uso del aceite de pescado comenzó hace más de lo que nos imaginamos. Parece ser que los vikingos ya lo empezaron a producir, y aunque su uso se incrementó exponencialmente, su producción se incrementó masivamente en el siglo XIX, en el norte de Europa y Norteamérica, donde la revolución industrial hizo que se convirtiera en un gran negocio, basado en el superávit de las capturas de arenque.

En el siglo XX se llevaron a cabo varios estudios, en los que se probaron "modestos efectos beneficiosos" del aceite de pescado en el tratamiento del Déficit de Atención/Síndrome de Hiperactividad, en bebés hijos de mujeres que se habían suplementado con aceite de pescado, y algún otro. Todos con modestos efectos protectores. Asimismo, supuestamente ayudaron a una persona en 2012 (Bobby Ghassemi) a salir de un coma por un accidente de coche. Sin embargo, estos resultados bien podrían ser el efecto de cualquier otra circunstancia, ya que como reportan los estudios, los efectos fueron modestos.

En contraposición, otros estudios han relacionado el aceite de pescado con altos riesgos de enfermedades, como el cáncer de próstata y de endometrio.

Viendo resultados tan opuestos, no puedo dejar de preguntarme como demonios hará la gente a quien le gusta estar informada, para tomar una decisión. Las personas en general no suelen leer los estudios científicos, y sí las revistas y periódicos que reportan noticias que provocan una reacción y que son bien acogidas.

Así, resultados de estudios científicos que reportan grandes beneficios para la salud provenientes del consumo de vegetales, serán reportados de una manera discreta, en segundo plano -ahí no hay dinero que ganar- mientras que los que reportan supuestos beneficios provenientes del consumo de productos que a la gente le gustan, y que reportan grandes beneficios a multinacionales, serán puestos en primer plano.

Esto suele suceder con los productos animales, y en particular, los lácteos (en especial el queso). Hace no mucho tiempo, la poderosa revista "Time" publicaba en portada: "Comer mantequilla. Los científicos etiquetaron a la grasa como el enemigo. Pero estaban equivocados". Por supuesto, la revista vendió un récord de ejemplares, y la gente volvió a comer mantequilla como si nada, cuando todas las autoridades sanitarias mundiales recomiendan reducir, al máximo y/o eliminar las grasas saturadas, que provienen de productos animales como la carne o productos lácteos como la mantequilla, por su probada relación con la enfermedad cardiaca.

Este tipo de estrategias son promovidas por las correspondientes industrias, especialmente cuando la tendencia es de reducción de alimentos animales. En el caso de la mantequilla, la planificación de la campaña de marketing para recuperar las ventas fue espectacular.

En 2008, la industria láctea mundial celebró una reunión en la que decidieron que una de sus principales prioridades era "neutralizar el impacto negativo de la grasa de la leche ante los reguladores y los profesionales médicos". Así pues, organizaron una gran y muy bien financiada campaña, para probar al mundo que la grasa saturada no causa enfermedades del corazón. Reunieron a científicos que simpatizaban con la industria láctea, les proporcionaron fondos, los alentaron a hacer declaraciones sobre la grasa de la leche y las enfermedades cardíacas, y acordaron que hablen en reuniones científicas.

Durante esta reunión, la industria lechera planificó la mejor estrategia para aumentar la demanda mundial de productos lácteos. Hay problemas de calentamiento global y otras leches que compiten, pero el número uno en la lista es "Mensajes negativos e intensa presión para reducir las grasas saturadas por parte de los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales". Y por supuesto, intentar desacreditar la relación existente entre la grasa saturada y la enfermedad cardiaca.

El resultado fue bastante exitoso. Medios principales como Time reportaron los resultados manipulados, en vistas de, como ya se preveía, un gran número de ventas, y el continuado apoyo de un gran anunciante como es la poderosa industria lechera. Todos ganaban -supuestamente- la industria y los medios aumentaban sus ventas, y los lectores felices, porque a todo el mundo le gusta escuchar buenas noticias sobre sus malos hábitos. Lo único que salió perdiendo: la salud de las personas.

Es así de crudo. Como dicen los americanos: "follow the money" (sigue al dinero) y sabrás la verdad de quien está detrás y porqué.

En fin, me he salido un poco del tema "aceite de pescado", pero era necesario, para explicaros un poco por donde van los tiros.

Cuando existen datos conflictivos sobre un tema, yo, personalmente, prefiero agarrarme a lo más seguro. Si por una parte anuncian "modestos beneficios" y por otra "aumento del riesgo de ciertos cánceres", lo primero que haré será olvidarme por completo de ese alimento, suplemento, o ingrediente funcional. No vale la pena arriesgarse, por "modestos beneficios", cuando puede existir un riesgo que anule completamente los posibles beneficios.

¿Mis razones?

1- El pescado está en su gran mayoría, contaminado con metales pesados, especialmente con mercurio. La pesca masiva con redes destruye a miles de individuos de otras especies, incluidos delfines, tortugas, y otros, que son luego tirados al mar, ya muertos. La destrucción es catastrófica.

2- El pescado de piscifactoría no se queda atrás en efectos dañinos para el organismo, aparte de las horrendas condiciones en que se tiene a los peces, comparables a las granjas industriales de cerdos, vacas, etc, donde los animales enferman, apelotonados unos contra otros, y donde se les da lo equivalente a nuestra comida basura. Ese pobre animal, enfermo, estresado y medio loco por las condiciones de vida, y alimentado con porquería, es lo que entra a los estómagos de las personas. Además de todo eso, nos comemos las grasas saturadas y el colesterol procedente de ese pescado.

Yo me pregunto: ¿Por qué no acudimos directamente a la fuente de los omegas, que son las algas? Los peces no producen omegas porque si, los obtienen de las algas. ¿Por qué no evitamos esas muertes innecesarias, que son crueles, nos provocan enfermedad, y destruyen los océanos y el planeta? Pues por lo de siempre. Intereses comerciales.

Si crees que los omega 3 son beneficiosos para la salud (yo lo creo, pero no los procedentes del aceite de pescado), considera tomar semillas de lino, de chía, nueces, y algas. Consumiendo todo ello diariamente, estás proporcionando a tu organismo una buena dosis de omega 3 de cadena corta (ALA) y de cadena larga (EPA y DHA). Sean tan importantes como dicen, o no, por lo menos no tienen ningún riesgo, como lo tiene el aceite de pescado. Piénsalo. Tiene sentido.

SOBRE LA ORGANIZACIÓN QUE REALIZÓ EL ESTUDIO:

COCHRANE es una organización internacional independiente, con 11.000 miembros, y más de 35.000 colaboradores en todo el mundo. Su misión es proveer datos científicos para la toma de decisiones sobre salud, basadas en evidencias, mediante la producción de revisiones sistemáticas accesibles, relevantes y de alta calidad.

Esta organización es para todo el mundo, tanto médicos y otros profesionales de la salud, como pacientes, o cualquier persona interesada en la salud, en la prevención y en las investigaciones más recientes, para poder tomar decisiones informadas.

Cochrane no acepta ningún tipo de financiación con conflictos de intereses, por lo que su trabajo es totalmente veraz y confiable, y son reconocidos internacionalmente como el punto de referencia para obtener información de alta calidad sobre la efectividad de la atención médica.

Estudio: https://www.cochrane.org/news/new-cochrane-health-evidence-challenges-belief-omega-3-supplements-reduce-risk-heart-disease

Como siempre, paz y salud.


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