Anti nutrientes, normas de alimentación y conflictos entre veganos


Ya sabemos todos que dentro del mundo de la nutrición, especialmente de la vegana, existen discrepancias entre unos y otros, provocadas por distintos profesionales y gurús de la alimentación, con afirmaciones categóricas, que muchas veces se basan en creencias erróneas a las que ya se les ha dado la vuelta mediante estudios clínicos. Algunos de ellos claman estar en posesión de la verdad, lo que ya de por sí me parece un poco arrogante; pero lo peor de todo son las peleas y trifulcas que se organizan en foros y redes sociales entre los defensores y detractores de un cierto alimento, ingrediente, hábito, o ídolo.

Es una verdadera pena, que dentro del movimiento vegano existan conflictos tan fuertes como algunos que he llegado a presenciar, física y virtualmente. Se supone que estamos en contra de la violencia de todo tipo, pero, aun así, el ego humano predomina, y emerge, impidiendo conversaciones civilizadas y debates respetuosos. Muchas veces se acaba mal, y eso no solo es perjudicial para los seguidores y personas con ansias de saber más, sino que resulta totalmente contraproducente para el movimiento, dándonos una imagen que no es, solo porque unos pocos hacen mucho ruido para convencer a los demás que solo ellos tienen la razón.

Por mi parte, no he pretendido nunca estar en posesión de la verdad, ni mucho menos, y si alguien me corrige en mis aseveraciones, con pruebas contundentes, le estaré muy agradecida. Nunca se acaba de aprender, y menos en el mundo de la nutrición, cuya ciencia es todavía joven, y en continuo desarrollo, con nuevos estudios apareciendo cada día, brindándonos pruebas sobre el efecto de los alimentos en la salud. Conceptos que antes se creía tener muy claros, se han desmontado de manera contundente.

Es por ello por lo que tengo pasión por esa ciencia, cuando es llevada a cabo por profesionales independientes, quienes realmente quieren saber la verdad, y no por científicos a sueldo de multinacionales, con descarados intereses creados.

Así pues, en mis recomendaciones intento siempre ceñirme a lo que está comprobado, por profesionales, en un medio adecuado, en humanos, y con métodos infalibles como los estudios aleatorios, a doble ciego, y revisados por pares. Esto significa que la asignación a los grupos comparados se efectúa al azar, durante un tiempo mínimo, controlando y descartando las características que pudieran marcar alguna diferencia y resultado equívoco, con grupo de control a quienes se administra un placebo, sin que lo sepa ni el voluntario ni el científico (doble ciego), y más tarde todo el proceso del estudio es revisado por otros científicos para comprobar su método, objetividad, precisión, y resultados.

De esta manera evito no caer en conceptos establecidos como ciertos, por quien quiera que los publique, así puedo intentar que mis conocimientos estén basados en ciencia, y no en lo que dice tal o cual.

Y todo esto viene a cuento de temas como lo que se ha dado a llamar “anti nutrientes”. Dentro de este grupo se ha incluido a la soja (las isoflavonas), al gluten, a los fitatos y los oxalatos, entre otros.

He llegado a leer en blogs que hay que controlar mucho ciertos alimentos, dado que su contenido en anti nutrientes puede dañarte seriamente. No vamos a hablar de todos, porque hay unos cuantos, y además no considero que haya peligro alguno al comerlos, por lo menos comparado con el hecho de comer carne, pescado, lácteos y huevos. Conozco muchos veganos, de muchos años, comiendo equilibrado y sin fijarse de manera estricta en estas cosas, y son gente que no conoce la enfermedad.

Simplemente hay que alimentarse cada día con una variedad de vegetales de todos los tipos (incluyo todos los grupos) en cantidades normales, sin abusar, y procurando que la mayoría proceda de la misma tierra, sin procesar, incluyendo mucho crudo. Y no hay que calentarse mucho la cabeza, porque si seguimos las indicaciones en términos de cantidad, contenido calórico, si éste combina bien con aquel, si éste impide la absorción del otro, etc, vamos a acabar locos y teniendo que mantener una agenda de lo que comemos. Por eso, simplemente debemos tener claras una serie de cosas muy sencillas, y seguirlas siempre que podamos, pero no religiosamente, porque la obsesión es mucho peor.

Así pues, os pongo unos ejemplos, de unas cuantas normas básicas:

  • Intentar no comer fuentes de vitamina C junto con cafeína, ya que ésta inhibe la absorción de aquella.

  • Intentar comer fuentes de hierro junto con vitamina C, ya que ésta ayuda a la absorción de aquel

  • Intentar añadir a la ensalada una fuente de grasa saludable para mejor absorción de ciertas vitaminas (algunas vitaminas como la A, la E y la D, son liposolubles, por lo que conseguiremos una mayor absorción si añadimos a la ensalada aguacate, nueces, etc. En caso de aceite, mejor en poca cantidad, porque son calorías extra que no necesitamos.

  • En caso de la terrible amenaza de los oxalatos y fitatos, (es broma, por supuesto), intentar añadir a nuestras comidas ajo y cebolla, ya que incrementan la absorción de minerales. Muchos están en contra de consumir alimentos con oxalatos y fitatos, ya que pueden inhibir la absorción de minerales esenciales y proteínas. Los oxalatos (o ácido oxálico) se encuentran en ciertas verduras de hoja verde, como las espinacas, en la soja, y en semillas como el mijo y los fitatos (o ácido fítico) en ciertos cereales, semillas y legumbres. Sin embargo, los oxalatos y fitatos tienen muchas magníficas propiedades, y apartarlos de nuestra dieta sería una gran tontería. Hablaremos de ellas en un próximo blog.

  • Intentar consumir las frutas enteras, y no en zumo, ya que el retirarles la fibra hace que la liberación de los azúcares en la sangre sea muy rápida y nos provoque un pico glucémico. Este no es el caso con los vegetales, y por supuesto, los licuados verdes son sanísimos y un chute de vitaminas y minerales directo a la sangre.

Esto son recomendaciones para seguir de una manera relajada, quiero decir, que no hay que obsesionarse, simplemente intentar hacerlas regularmente, sin que constituya ningún problema el que alguna vez nos las saltemos. Lo importante de verdad es ser feliz, estar a gusto y disfrutar comiendo, y evitar el estrés y las confrontaciones a toda costa. y por supuesto, hacer ejercicio, hidratarse mucho y dormir bien.

El ponerse estricto y espartano con la alimentación es muchas veces contraproducente, ya que puede conseguir el efecto contrario: que uno se harte y diga: “pues ya está bien, me vuelvo a lo de antes, esto no hay quien lo aguante”. Y creedme, lo he visto ya.

Os dejo aquí, para no alargarme demasiado, y la semana que viene entraremos un poco más en profundidad en los “antinutrientes”, sus pros y sus contras, y la manera de que no nos afecten sus posibles efectos negativos.

Paz y salud,


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