El mito del gluten. Porqué es bueno comerlo si no somos celiacos


Gracias a internet, hoy las personas de a pie saben mucho más de alimentación saludable que nunca antes. Pero estamos hablando de nutrición básica. Porque en lo que se refiere a temas específicos, y también gracias a internet, mucha gente está increíblemente confundida, y todo es culpa de las modas y de las falsas aseveraciones que algunos hacen sobre ciertos nutrientes, sin una base sólida.

Pongo como ejemplo el gluten. El gluten es una proteína presente en ciertos cereales; principalmente en el trigo, pero también en otros como la cebada, el centeno, etc. Parece ser que hoy en día, por la influencia de ciertos “gurús” de la alimentación, se ha demonizado al gluten como si fuera un veneno. Y nada más lejos de la verdad. Ya he tenido la oportunidad de escuchar a gente que asegura llevar la mejor dieta posible, y sea la que sea ésta, suele llevar la coletilla “sin gluten” al final, como si esto fuera una garantía de “más sano imposible”. Esto me suena tan ridículo como los que afirman que la mejor dieta es la baja en hidratos de carbono y alta en grasas y proteínas.

Si echamos mano de estudios independientes, sin ningún conflicto de intereses, veremos que todos coinciden en que el gluten es beneficioso para la salud. Por ejemplo, en uno de ellos, precisamente hecho aquí en España, en Valencia, publicado por el British Journal of Nutrition, y titulado “Efectos de una dieta libre de gluten en la microbiota y función inmune en individuos humanos adultos sanos“.

https://www.cambridge.org/core/services/aop-cambridge-core/content/view/S0007114509371767

Los resultados no pudieron ser más claros: se dividieron los voluntarios en dos grupos, a uno se le quitó el gluten de la dieta y al otro no. Los dos grupos estaban compuestos por personas sanas, en igualdad de condiciones. Los que no habían consumido gluten mostraron al final del estudio una flora bacteriana bastante menos sana que los que sí lo habían consumido.

Cito textualmente: “Las propiedades inmunoestimulatorias del contenido colónico de éstos indivíduos, representando una microbiota alterada, fueron significativamente reducidas después de seguir una dieta libre de gluten.“ “Por lo tanto, la dieta libre de gluten produjo la reducción de la flora bacteriana beneficiosa, y la habilidad de las muestras fecales para estimular la inmunidad del individuo”.

La microbiota del grupo con gluten mejoró ostensiblemente, sin dejar lugar a dudas del efecto saludable del consumo del mismo.

En mi opinión, es posible que la leyenda de los beneficios de comer sin gluten saliera del hecho de que la industria alimentaria viera un filón en este tipo de productos, y usara métodos ya usados anteriormente en circunstancias similares, para incrementar sus ventas considerablemente. Es sabido que ciertas empresas cuentan con blogueros a sueldo que publican cierto tipo de noticias falsas, que suelen correr como la pólvora, con la intención de provocar un rechazo a cierto(s) alimento(s) o todo lo contrario, dependiendo de loque se quiera conseguir. Que le vamos a hacer. Estamos en un mundo materialista, y vender importa mucho más que la salud de las personas.

Sin embargo, y dejando aparte la posible y supuesta responsabilidad de la industria, he venido pensando últimamente de que además de intereses creados, puede haber otras causas. Muchas veces se hace realidad el refrán: “Cuando el río suena, agua lleva”. ¿Por qué si no ha aumentado tantísimo la cantidad de nuevos celíacos e intolerantes al gluten? Hoy en día más y más gente afirma sentirse mal después de consumir gluten. Es como una epidemia. Al investigar un poco el tema, me encontré con que la mayoría de quejas en este sentido son causadas por el consumo de trigo principalmente. Ya sea trigo blanco o integral, aunque principalmente blanco.

El trigo es un alimento presente en gran cantidad de productos que podemos encontrar en supermercados, precisamente porque en dichos productos, ya sea pan, galletas, harina, repostería, pastelería, bollería, comidas preparadas, y muchos productos más, se utiliza el trigo refinado modificado. El trigo refinado no solamente es perjudicial para la salud porque se le haya retirado la fibra, el germen y el endosperma, (con lo que se queda en pura caloría vacía, convirtiéndose en pegamento para las paredes del intestino), sino porque el trigo moderno ha sido modificado tantas veces, que nuestras enzimas no lo reconocen como un alimento, y crea gran cantidad de problemas en nuestro organismo, entre ellos, intolerancias y alergias.

Pero ahí no acaba la cosa. Investigando, me enteré de que en los cultivos del trigo moderno, se utiliza un pesticida llamado GLIFOSATO, el más potente mata-hierbas del mundo, desarrollado en los años 70 por Monsanto, y calificado por la Agencia para el Cáncer de la OMS como “posible carcinógeno”. Recientemente se ha averiguado que una gran cantidad de productos “sin gluten” también lo contienen, con el agravante de que en dichos productos se ha encontrado mucha más cantidad del mismo. El glifosato sobrevive al procesado de los alimentos, al refinado, al molido, y al cocinado a altas temperaturas. Y el trigo es altamente impregnado con él.

En muchos países del mundo ya ha habido manifestaciones en contra, para que se deje de usar este pesticida, que es tan difícil de eliminar, y penetra hasta en las más pequeñas moléculas de las plantas y el grano cultivado. Incluso hasta en mediciones de PPB (partes por millón) y PPT (partes por trillón), son altamente disruptoras del sistema nervioso y endocrino humano. Los efectos tóxicos del glifosato, junto a los problemas que produce el consumo de trigo moderno, por su continua modificación genética y refinado, pueden hacer pensar a la gente que son celiacos o intolerantes al gluten, y por ello dejar de comerlo automáticamente.

Muchas personas, sin siquiera acudir a realizarse un test de intolerancias, o de celiaquía, deciden dejar el gluten por cuenta propia, y comenzar a consumir productos industriales sin gluten. Aquí tenemos un arma de triple filo. Por un lado, si realmente no son intolerantes ni celíacos, su flora intestinal va a sufrir las consecuencias de dejar totalmente de consumir gluten (ni siquiera el de los productos integrales saludables). Por otro, van a encontrarse con una serie de productos “sin gluten” que suelen ser mucho más caros que el resto de los alimentos, de poca calidad nutricional. Y en tercer lugar, una gran cantidad de productos “sin gluten” contienen grandes cantidades de GLIFOSATO, generalmente en más concentración que en los alimentos con gluten.

Así pues, visto lo visto, aconsejo tener en cuenta éstas 6 consideraciones:

1 – El gluten de por sí, no es perjudicial, a no ser que se sea intolerante o celiaco.

2 – El gluten contribuye a mantener una flora bacteriana sana, y contiene importantes nutrientes, entre otros, calcio, hierro, zinc, y vitaminas del grupo B. Por ejemplo, una ración de 115 gramos de seitán contiene aproximadamente la mitad de la cantidad diaria recomendada de proteínas, siendo muy bajo en grasa y sodio.

3 – Si se sospecha una intolerancia o celiaquía, no dejar de comer gluten inmediatamente. Hay que continuar consumiéndolo y acudir a un centro donde nos hagan un test de intolerancia o celiaquía. Si dejamos de consumirlo antes de hacernos el test, la prueba no detectará las proteínas del gluten, y dará un falso negativo, si existe alguna de las dos condiciones.

4 – Si eres intolerante o celíaco, es necesario eliminar los alimentos con gluten, pero atención, no hay que basar la dieta en alimentos sin gluten industriales, sino en alimentos naturales, producto de la tierra, sin gluten de manera natural.

5 - Los alimentos “sin gluten” envasados pueden llegar a contener ingredientes perjudiciales para la salud. Muchos de ellos intentan compensar la falta de gluten con un exceso de azúcar y aditivos para mejorar el sabor. Si vas a comprar productos envasados sin gluten, asegúrate de que son de buena calidad, que también los hay.

6- Si no eres intolerante ni celíaco, no dejes de comer alimentos con gluten. Esto sí, te recomiendo que elijas siempre fuentes saludables, como los panes naturales integrales, hechos con espelta, centeno, kamut, etc. No aconsejo el trigo, aunque sea integral, por las razones que he comentado más arriba: el glifosato.

Paz, salud, y hasta la semana que viene!


Entradas destacadas

Presta atención a este espacio, para próximas entradas

Entradas recientes
Archivo
Buscar por tags
Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square

Sígueme en:

  • Facebook Clean Grey
  • Twitter Clean Grey
  • Instagram Clean Grey
  • YouTube Clean Grey

© 2023 por El plan alimenticio. Creado con Wix.com